Cuando comparto mi tiempo con personas de mi entorno, o que llevo meses e incluso años sin ver, les expongo lo que estoy haciendo y cómo incorporé a mi metodología una disciplina tan diferente y fuera de la norma como la astrología. Me suelo encontrar con reacciones bastante dispares.
Desde personas (cada vez menos) que me miran con cierta incredulidad y que cuestionan esta disciplina como pseudocientífica, poco digna, profesional y hasta un insulto, hasta otras (cada vez más, por suerte) que se quedan boquiabiertas y exclaman un “vaya pasada, qué interesante, nunca lo había oído, cuéntame más” o un “es perfecto, la psicología y la astrología encajan 100%”.
Y es que, si nos ponemos a pensarlo desde el enfoque tradicional y ante los ojos del sistema oficial, fusionar una disciplina aceptada, seria y formal como la psicología con otra bastante cuestionada como la astrología puede resultar cuanto menos chocante, extraño, e incluso frívolo.
Es por esto que hoy quiero contarte cómo una mente científica-escéptica como la mía, con una década de estudios universitarios entre licenciatura y posgrados adoptó la astrología como la disciplina ideal para llevar a cabo procesos de acompañamiento psicológico para con mis consultantes.
¿Cuál fue el origen de esta transformación?
Comencé a escuchar sobre astrología a raíz del confinamiento, y me parecía una herramienta sólo al alcance de las mentes más avanzadas, Fue precisamente escuchando a personas con un bagaje vital, intelectual, académico y profesional tan superior que comencé a considerar esta disciplina como algo muy a tener en cuenta.
Los argumentos, ideas y discursos que exponían eran serios, rigurosos, concretos, empíricos, y muy bien hilados. Me resonaban tanto que pensaba y sentía que “era por ahí”. Durante bastante tiempo me decía a mí mismo “la astrología va a llegar a mí en algún momento, es muy potente, tengo que profundizar en ello”.
Pues bien, fue durante un período de desempleo cuando en pleno hastío y buscando opciones laborales, decidí adentrarme en la astrología como una válvula de escape y por qué no reconocerlo, recuperar el valor personal y la autoestima que se pierde ante un parón en este ámbito.
Hasta ese momento, sólo me había quedado con la traducción “a tierra” de las cuestiones técnicas que exponían los que sabían de esto. Sin embargo, al ser conceptos tan comunes para mí por tener relación con lo aprendido durante toda mi trayectoria vital, académica y profesional, no tardé en familiarizarme con los cuasi innumerables tecnicismos y variantes astrológicas. En un período de tiempo más bien escaso, había adquirido una línea base sólida sobre la que empezar a profundizar.
Todo empezó a tomar forma…
De esta manera, decidí profesionalizarme realizando la formación principal de COSMOGRAMA, escuela europea de referencia a través de la que me certifiqué como astrólogo adquiriendo un nivel mucho más elevado. Así podía fusionar estos conocimientos con los que ya tenía de base. En cada sesión me daba cuenta de que la psicología estaba 100% presente en cada cuestión teórica y práctica.
Ambas disciplinas encajaban a la perfección, y la idea de complementarlas para ofrecer un servicio diferente y de calidad a personas en situación de crisis personal comenzaba a tomar forma en mi cabeza hasta llegar al momento presente.
¿Cómo lo llevo a cabo?
En mi labor profesional de acompañamiento psicológico contigo, realizo un análisis previo de tu carta natal. Esto me permite establecer una línea base sobre la que definir el trabajo terapéutico posterior y las propuestas de trabajo en las que adquirirás el protagonismo de tu mejoría y evolución.
A través de este análisis, accedo a la esencia de tu persona así como tus patrones de funcionamiento vital en los diferentes ámbitos de tu vida (emocional, motivacional, familiar, relacional, intelectual, comunicativo, vocacional, etc). Así obtengo una comprensión mucho más profunda del porqué de tus dificultades, su orígen y manera óptima de abordarlas según tu propia energía.
De esta manera, el enfoque terapéutico será mucho más personalizado, dotandote de claves y herramientas psicológicas acordes a quien tú eres. Por ejemplo, si la energía que te caracteriza es de paciencia, espera y consenso no te voy a proponer estrategias de choque y acción ante una situación de conflicto social. Esto sólo hará que empeore dicha situación y, por ende, tu ansiedad y malestar ante ella y contigo mismo/a.
En conclusión
Lo bonito de esta metodología es que resulta balsámica para tí, ya que alivia sentimientos de miedo, culpa, frustración y tristeza. Incluso disminuye la presión que te pones sobre ti mismo/a y te marca una manera de hacer las cosas mucho más adaptada a quién eres como persona.
Es algo bastante liberador, ya que contribuye a deshacer grilletes mentales que te tienen atado/a a una idea errónea de ti mismo/a.
Conocerte a través de esta herramienta te abre la ventana hacia un nuevo prisma con el que observar tu vida desde una perspectiva mucho más sana y sobre todo justa para contigo mismo/a.
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