El victimismo y la queja son una constante en nuestra sociedad. Esta actitud puede ser hasta cierto punto comprensible debido a la enorme crisis que se traviesa a muchos niveles (personal, social, económico, educativo, sanitario, de vivienda, etc). Sin embargo, muchas de estas cuestiones escapan a tu control, son externas a ti, por lo tanto, poco o nada vas a poder hacer para cambiarlo.
Sin embargo, situarte en esta posición de manera constante y vivir en la queja continua no hará más que perpetuar el estado de tus circunstancias e incluso que empeoren.
Es por ello que a continuación te explico en qué consiste el Síndrome de Calimero, el personaje de aquella serie de dibujos animados de los 80 y 90 que vivía constantemente haciéndose la víctima. Te explicaré en qué consiste, cómo se manifiesta, cuáles son sus ventajas (las tiene, obviamente), 5 claves para abandonar el victimismo y, si te identificas con todo ello y quieres cambiar esa dinámica, solicita una sesión de valoración gratuita conmigo en la que te acompañaré hacia una vida más positiva y con mayor sentido en tu día a día.
¿Qué es el Síndrome de Calimero?
Consiste en situarte constantemente en la situación de víctima y quejarte POR DECRETO de todo cuanto ocurre a tu alrededor.
Cuando te sitúas en esta posición eludes responsabilizarte de lo que te ocurre y evitas tomar medidas para mejorar tu vida. Crees que todo lo que te ocurre viene de fuera (locus de control externo) y no admites tu parte de culpa (locus de control interno) ya que eso te dejaría en evidencia y te obligaría a ACCIONAR.
¿Cómo se manifiesta el victimismo?
Estar continuamente viviendo desde esta posición es muy cómodo, ya que asumes un papel totalmente PASIVO y eso a tu cerebro le encanta, ya que es conservador por naturaleza. Por lo tanto, es una clara estrategia EVASIVA, te sitúas en el papel de mártir, echas balones fuera y te lavas las manos. ¡Qué mala suerte!, ¡Mira lo que me hizo!, ¡Ay, pobre de mí!, !Qué injusta es la vida!, ¡Todo me pasa a mí!.
A su vez, el victimismo suele acarrear una dosis importantes de dramatismo que, por norma general, no se corresponde 100% con la realidad aunque sí que es cierto que está presente en bastantes casos de ansiedad y depresión.
Es más, incluso estamos ante una posible forma de masoquismo en la que buscas el daño o la enfermedad para obtener lo que quieres que, generalmente suele ser apoyo, atención o recursos del exterior desde la más absoluta pasividad.
En relación a esto, existe lo que se denomina el Trastorno de Somatización o Sindrome de Briquet, que consiste en que la persona sufre síntomas o dolores físicos (gastrointestinales, sexuales, pseudoneurológicos, etc)
Personalmente, reconozco haber estado en esta posición durante muchos años, y aún a día de hoy (aunque cada vez menos) caigo en ello, ya que es muy tentador. Sin embargo, vas dándote cuenta de que tener un discurso y una actitud de queja “per sé” acaba generando un caldo de cultivo muy negativo. En esta posición vas a acabar perdiendo, ya que las personas de tu entorno que día tras día conviven contigo tienen un límite y llegará un momento que dejen de concederle ciertos “privilegios”.
5 Claves para abandonar el victimismo.
Está claro que todos deseamos tener una vida próspera, abundante y en paz. Sin embargo siempre estamos sometidos a circunstancias vitales incontrolables que podemos percibir como adversas y ante las que debemos hacer frente. Siempre habrá cuestiones a las que debamos hacer frente y debemos observarlas como una oportunidad para evolucionar y subir el nivel de consciencia.
- Toma conciencia de que vivir “dando pena” no te beneficia en nada. Sé un adulto y asume las riendas de tu vida.
- Trata de conformar una rutina saludable (descanso, alimentación y ejercicio) que equilibren tu estado físico, mental y emocional. Te sentirás mucho mejor y tu actitud, visión y discurso cambiarán significativamente.
- Encara tus miedos, y trata de desensibilizarte a través de tu imaginación de las situaciones que más temes y evitas. Ten en cuenta que muchas de ellas sólo están en tu mente, por lo tanto, es una cuestión de creencias limitantes. Sólo a través de la acción podrás ir modificando hacia estructuras mentales más positivas.
- Desarrolla estrategias de afrontamiento que te permitan actuar de manera AUTÓNOMA confiando en tus recursos (mentales, físicos, económicos, sociales, etc) y posibilidades, adoptando un papel PROACTIVO, un discurso OBJETIVO pero empoderado, y coger “el toro por los cuernos”.
- Encuentra motivaciones que vayan muy en consonancia contigo a través de retos que, afrontandolos y alcanzando experiencias de éxito por tí mismo/a te hagan experimentar un “locus de control interno” respecto a tus logros. Esto hará que confíes mucho más en ti mismo/a y asumas ese papel activo y ADULTO de una manera cada vez más natural y automática.
En conclusión
Como ves, adoptar un papel de víctima es un lastre tanto para ti como para tu entorno. Puedo estar de acuerdo en que vas a obtener ciertos privilegios que, si prefieres seguir viviendo una vida “sin más”, te pueden llegar a compensar.
Sin embargo es una verdadera lástima que, si no tienes dificultades verdaderamente graves y disfrutas de salud física, recursos materiales y económicos suficientes, y un entorno más o menos estable y saludable, sigas perpetuando un discurso asentado en queja.
Y esto, puede acabar teniendo repercusiones bastantes negativas en tu salud física, mental y emocional, además de lastrar tus relaciones sociales y limitar tu desarrollo personal y vocacional de manera significativa.
Por último, si te encuentras en una situación como la analizada en este artículo y sientes que necesitas salir del bucle porque ya no te compensa y deseas evolucionar hacia una mejor versión de ti mismo/a, solicita una sesión de valoración gratuita conmigo, estaré encantado de escucharte y asesorarte.
Y, para finalizar, si este artículo te ha resultado útil e interesante, compártelo con tus amigos en tus redes sociales y déjame un comentario, te responderé con mucho gusto.



